
1. Identificar la región ilustrada
Aprender a reconocer el área abarcada por tu mapa y obtener una visión general del territorio que encierra será definitivamente el comienzo de nuestra lectura.

En todos los mapas deberías poder encontrar el Cuadro de Situación. Se trata de un recuadro que muestra el lugar que abarca el área representada en relación al territorio nacional y la región que la rodea. Dentro del mapa podrías distinguir fácilmente algunas poblaciones o parajes conocidos, ríos o rutas que te ayuden a entender qué parte del territorio abarca el mapa.
También es importante que ubiques el indicador de Norte, que puede asemejarse al dibujo de una brújula, una rosa de los vientos o una flecha con una N demarcada. Aprender a establecer el Norte de la carta es un punto fundamental para utilizarla en terreno para orientación y posicionamiento.
Una vez que tienes una visión general del espacio, es hora de conocer el lenguaje con el que fue escrito tu mapa.
2. Conocer el código: Un vistazo a la leyenda
Pasar por el Cuadro de Referencias (o Leyenda) es totalmente necesario ya que es la clave para descifrar la información codificada que brinda la ilustración. En tu mapa encontrarás 4 tipos de símbolos: líneas, íconos, áreas y texto.

Las líneas están destinadas a representar recorridos lineales, tales como caminos, senderos, vías de tren, tendidos eléctricos, cursos de agua o cotas altitudinales (hablaremos de esto luego). Verás que dependiendo del color, grosor y continuidad del trazo tienen un significado diferente, como por ejemplo la estacionalidad de un río o arroyo o la importancia relativa de su caudal. Las rutas y caminos podrían ser más o menos detalladas en función de la escala, pero siempre encontrarás una referencia a su importancia, jurisdicción o incluso transitabilidad. Las Rutas Provinciales y Nacionales tienen un símbolo de identificación en algún lugar de su recorrido.
Los íconos son aquellos que representan un objeto o sitio puntual. Se intenta que cada símbolo sea descriptivo del sujeto aunque algunos autores pueden priorizar otros aspectos tales como el contraste y la simplicidad del diseño. No es necesario que te los sepas de memoria pero echarles un vistazo te será de utilidad y mientras más lo uses, más fluido será tu entendimiento.
Las áreas representan extensiones de territorio que pueden clasificarse por un denominador común, por ejemplo, la extensión de un parque nacional, el ejido urbano de una localidad, un lago o incluso para zonificar cualquier dato específico. Los vas a encontrar representados como un rectángulo de determinado color o textura con reborde negro.
En cuanto a la información textual que hay en los mapas encontrarás todo tipo de rótulos y toponímicos (nombres de los lugares). Podés interpretar la importancia o extensión del paraje en base al tamaño de la letra y el uso de mayúsculas. Por cuestiones de espacio y legibilidad de la información se utilizan en muchas ocasiones las abreviaturas, para descifrarlas podrás acudir al Cuadro de Referencias donde se listan todas las abreviaturas utilizadas y su correspondiente significado.
Si bien un mapa topográfico puede ofrecer solamente la información básica ya mencionada, puede agregarse más información en base a los objetivos temáticos del trabajo. Nuestros mapas al estar orientados al senderismo, cuentan con una extensa red de senderos de montaña y referencias que aportan información relevante para el caminante: miradores, cascadas, refugios, zonas de acampe y otras que resultan de utilidad.
3. Calcular distancias
Ahora que sabes leer senderos y caminos, que sabes dónde comienza tu aventura y a dónde quieres ir, probablemente quieras saber cuántos kilómetros tenés de recorrido y qué desnivel tendrás que superar.
Para poder hacer esa estimación, tendrás que echar mano del dato de Escala Numérica dentro de la información técnica del mapa. Esta expresión numérica representa la relación entre 1 centímetro de papel y la cantidad de centímetros en campo. Por ejemplo, si es de escala 1:50000 por cada 1 centímetro en papel se recorren 50000 centímetros a pie, es decir 500 metros.
Sabiendo esto, si tomas una cinta métrica recortada o una regla y mides un aproximado de los centímetros a recorrer en papel, podrás hacer el cálculo de cuántos metros vas a caminar. Para hacer el cálculo más fácil, algunos autores agregan la relación 1cm=XXXm.
Otra forma de calcular kilómetros es acudiendo a la Escala Gráfica, que muestra una barra dividida en segmentos numerados con su equivalente en kilómetros. Podés marcar el largo del segmento en un tramo de piolín o con cualquier elemento que te sirva de referencia y contar cuántos segmentos entran en el recorrido a realizar y estimar así la distancia. No subestimes las lejanías, a veces los tramos pueden hacerse lentos por las características del terreno o condiciones de algún compañero de caminata.
4. Lectura topográfica: Interpretar las curvas de nivel
Todo mapa topográfico tendrá por objetivo ilustrar el relieve de un territorio, para esto se servirá de las llamadas curvas de nivel. Es un sistema de líneas que se utiliza para graficar el terreno en función de la altitud. Si piensas en una montaña como una forma relativamente cónica de base ancha que se va cerrando hacia un vértice en su cumbre, imagina que cada tantos metros de altura trazas una línea imaginaria que corta a este cono horizontalmente en toda su circunferencia. La montaña aunque resulte un tanto irregular respeta este principio morfológico de cerrarse hacia su punto cúlmine y trazando estas horizontales de altitud podemos interpretar las irregularidades del terreno.

Cada cierto número de líneas encontrarás una de trazo más grueso. Si sigues esta línea a lo largo de su recorrido seguramente encontrarás un número que hace referencia a los metros de altura sobre el nivel del mar. Conocer este dato es de suma utilidad, por ejemplo, cuando tienes un reloj con barómetro o altímetro en el teléfono celular, para poder determinar en qué parte del recorrido de un sendero, camino o arroyo te encuentras. Será justamente en la intersección del mismo con la cota de altitud correspondiente a la altura que marque tu dispositivo.
También notarás que hacia las cumbres estas líneas se van cerrando en formas circulares más distinguibles y pequeñas (que podríamos llamar “epicentro de la forma”), y que hay ciertos patrones en las curvas que indican si el terreno es prominente o profundo: una arista por ejemplo tendrá curvas cerradas hacia el exterior del epicentro y una quebrada curvas cerradas hacia el interior del epicentro de la forma.
La distancia que hay entre las curvas de nivel paralelas también te brinda información valiosa, a menor distancia entre ellas mayor es la pendiente del terreno. Podés aprovechar esta herramienta para calcular el desnivel a superar conociendo el valor de equidistancia utilizada para las curvas de nivel. Esta información la encontraremos junto a la Escala Gráfica y su valor depende del detalle que se le haya querido aportar al mapa. Por lo general se utiliza un valor de 25 metros, esto significa que entre cada curva de nivel representada en el mapa habrá 25 metros de diferencia. Entonces si en nuestro recorrido atravesamos 4 líneas de nivel habrá 100 metros de diferencia, y si atravesamos 10 habrá 250 metros de desnivel. También sirviéndonos del valor de cota presente en las líneas principales podremos hacer cálculos rápidos para dimensionar las altitudes. Aprender a estimar el desnivel te ayudará a valorar la dificultad del circuito y los tiempos necesarios.

Conclusión
Ahora que sabés qué región abarca tu mapa, conocés los códigos necesarios para leerlo, aprendiste como utilizar las curvas de nivel y calcular distancias, desniveles, o considerar alternativas y rutas de evacuación has completado el primer paso que es la comprensión de lenguaje de tu mapa. Ahora toca pasar a la práctica usándolo en terreno para poder navegar con entendimiento y seguridad, y a medida que más tiempo te dediques a leer tus senderos en el mapa, más usos y ventajas vas a ir descubriendo.
Te recomiendo pasar por nuestra Tienda de Mapas de Trekking y te motives a conocer una nueva región para salir a caminar. ¡A cuidarse y cuidar nuestros espacios naturales! ¡Nos vemos allá afuera!










